Que los pacientes vengan al consultorio con un
diagnóstico de lo que les pasa y un plan terapéutico es cada día más común.
Vienen como a comentarte que te parece, como buscando una segunda opinión de lo
que ya ellos asumen como correcto. En general llegan al diagnóstico googleando
los síntomas y casi siempre de todas las opciones eligen la más grave y/o la
que necesite más recursos técnicos para poder ser diagnosticada. Si tienen
dolor de cabeza ya quieren que les hagas una resonancia de cerebro por si están
teniendo un tumor y si se sienten cansados hace un tiempo lo primero que sospechan
es que tienen cáncer. Siempre piensan lo peor, es obvio. Es entonces cuando el
médico tiene que luchar para sacarles de la cabeza que eso que leyeron o bien
no es del todo correcto o bien no se ajusta al cuadro clínico por el que están
atravesando.
Otras veces, no solo se autodiagnostican, sino
que también diagnostican a sus familiares.
-
Usted señora lo que tiene es
artrosis
-
Ahh, claro, ya me parecía… los
años no vienen solos
-
Y claro…
-
Igual la gente joven tiene también
ehhh. Mi nietito de 8 años, tiene artrosi en la pierna y en la espalda. Pasa
que la madre fregó pisos durante todo el embarazo vio, y eso no le hizo bien al
chico, ya nació con los huesos afectados
-
Y si, puede ser…
-
Y además pobrecito nació con asma
porque el parto se le atrasó. Tenía que nacer un 22 y se lo corrieron para el
24. Nació pasadito…
-
¿?
Vaya a saber uno de donde saca la gente las
explicaciones de lo que le pasa. Dudo que esta octogenaria haya buscado en
Wikipedia la causa de la posible “artrosis” del nieto. Acá no queda otra que
asentir y dejar pasar. No te podes poner a explicar la fisiopatología del asma
para que entienda que haber nacido “pasadito” no te predispone a tener
broncoespasmo. Yo soy de los que piensa que hay que explicarle a la gente lo
que tiene, lo que se le va a hacer, los pros y contras de los tratamientos.
Pero algunos pretenden recibir una clase de medicina, para eso señores esta la
facultad que gracias a Dios es gratuita y recibe a todos sin distinción.
Y que la gente sea ignorante en temas médicos
no es un problema, al contrario, es algo totalmente esperable y lógico. Ya dije
antes que los médicos somos ignorantes en todos los campos menos en medicina
(en el mejor de los casos). El problema está cuando te discuten y se enojan
cuando no les pedís o recetas lo que ellos quieren.
Luego de googlear sus síntomas y llegar al
diagnóstico, buscan el tratamiento. Llegan a la consulta y directamente te
dicen: “vengo para que me des el antibiótico”.
-
A ver, contame… ¿Qué te pasa?
-
Me duele la garganta desde ayer,
no puedo tragar. Estoy toda congestionada, me caen mocos blancos por la nariz y
tuve un poco de fiebre.
-
A ver, déjame mirarte… - (Luego del examen físico) - Mirá, por lo
que me contas y el examen físico, es viral, asique no justifica dar
antibióticos.
-
Ahhh buenooo, ustedes justifican
todo con los virus! Que fácil ehh, ¿Acaso no saben recetar? A mi hermano le
pasó lo mismo la semana pasada, empezó a tomar amoxicilina y al otro día estaba
bien.
-
Bueno, pero no tenía que tomarla
asique no te voy a dar antibióticos.
-
¡Haceme la receta porque yo pago
la prepaga para que vos trabajes!
-
No te voy a dar el antibiótico, si
queres anda directamente a la farmacia y cómpralo. Acá tenes mi nombre, anda a
quejarte a la dirección.
Muchos pretenden que el médico los
diagnostique y trate correctamente a pesar de no conocer nada de sus
antecedentes médicos. Pretenden orientarnos con sus historias confusas.
-
Contame, ¿Por qué traes a tu hija?
-
Dotora, le cuento (y empieza la historia de su vida…). Ella
esta embarazada y me mandó la ostetra para controlarla con usted. La traigo
porque ella tuvo 4 paros cardíacos cuando era bebita, porque nació prematura
vió…
-
Aja… pero ahora ya es grandecita,
¿Qué la trae por acá?
-
Bueno, ella estuvo en tratamiento
hasta los 10 años con un montón de cosas que ya no me acuerdo. Eran de esos que
se aspiran y tomaba unas pastillitas redonditas blancas también. Ahh y usaba
oxígeno en casa y todo ehh!
-
(Menos mal que me aclaraste, estoy fenómeno ahora) - ¿Y ahora que
tiene?
-
Que ya no usa ninguna medicación
-
¿Pero se siente bien?
-
Sii, esta bastante mejorcita por
suerte
-
¿Y para que la trae?
-
Porque me mando la ostetra
-
(Porqué mierda estudié medicina) - ¿Pero que es lo que tuvo ella?
-
4 paros cardíacos dotora, no le
digo
-
(Que difícil, mátenme) – Claro, pero eso no me sirve, no es común
que si necesitó tanta medicación ahora sin tomar nada este tan bien.
-
Que, ¿No me cree que estuvo grave?
-
(Lo único que falta que me cague a trompadas ahora) – Si que le creo
señora, solo que no me cierra el caso. Yo necesitaría algún resumen de la
historia clínica de ella.
-
Ahhhh, ¿Usted habla de la
hipocrises?
-
Si, de la epicrisis
-
No, no tengo eso
Y tenes que ponerte a hacer adivinología.
Tratar de pensar y pensar que puede ser que esa nena haya tenido durante 10
años, tan severo como para hacer que requiriera oxigenoterapia domiciliaria y
que ahora milagrosamente se “curo” de forma espontanea. La gente se enoja, pero
el médico por más que sepa no es brujo.
Hay que aprender a adaptarse a todo. Desde
intentar adivinar si el origen del dolor abdominal que hoy aqueja a nuestro
paciente se originó en un pedo mal atravesado hace diez días a entender lo que
el mismo nos quiere decir para poder hacer una historia clínica como la gente.
Y créanme que eso no es poco. Lamentablemente el nivel educativo de nuestro
país esta cada vez peor, aunque la tasa de alfabetización muestre lo contrario.
Nos encontramos con personas que no saben ni cuantos años tienen, ni cual es su
domicilio, y mucho menos su número de documento. Preguntarles por qué vienen a
la consulta y tratar de interpretar sus síntomas para llegar a un diagnóstico lo
más acertado posible pasa a ser una tarea digna de la mejor escena de Misión
Imposible. Como frutilla del postre, estas situaciones se dan muy
frecuentemente a las 3 de la mañana y después de 18 horas de guardia.
Otras veces nos agarran con pocas luces y no
llegamos a entender su jerga.
-
Doctora, vengo porque me llora el
nene
-
Y bueno señor, lo tiene que llevar
a pediatría, yo soy médica clínica
-
Nooo, vengo porque tengo una
gilada en la poronga!
Si señores, esto es real.
En fin, como cualquier profesión, el médico se
debe enfrentar y adaptar a una nueva generación de personas con mayores
dificultades para comunicarse, más agresiva y muchas veces llenas de preconceptos
de su enfermedad inculcados por la vecina del barrio o por San Google. Pero
seguimos eligiendo esta profesión a pesar de todo eso. En definitiva, lo lindo
de medicina es el desafío constante.