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domingo, 12 de febrero de 2012

NADA MAS QUE MI PUNTO DE VISTA


Aunque aún me queda un tiempo para recibirme de médico, he tenido el agrado de ingresar en el interesante mundo de las guardias hospitalarias. Allí es donde tuve mi primer contacto con gente de un hospital, no teniendo el rol de "enfermo". Empecé a lidiar con médicos, enfermeros, camilleros, otros practicantes como yo y pacientes; los tan ansiados pacientes que moría de ganas por conocer. 

Me acuerdo como si fuera ayer la ansiedad que me provocaba el solo hecho de imaginarme caminando por los pasillos del hospital por primera vez, vestido con mi ambo blanco. El simple hecho de tomarle la presión a un paciente, sacarle sangre o "interrogarlo" como llamamos en la jerga médica al acto de indagar acerca del mal que lo aqueja, me ponía contento. Iba a cada guardia feliz sin saber que situaciones me sorprenderían en las siguientes 24 horas... ¿Traería la ambulancia algún herido de arma de fuego? ¿Tendría que ver morir a alguna persona? Todo era nuevo para mí. Me encantaba presenciar cirugías y poder ingresar a las áreas cerradas y prohibidas para los ajenos con total libertad. Me sentía uno más de ese hospital siendo aún un estudiante.

A veces, no podía entender la falta de comprensión de algunos médicos para con sus pacientes. Y no hablo de mala atención, de errores médicos ni nada por el estilo, sino de la falta de capacidad de ponerse en el lugar de las personas que estaban del otro lado. Yo recién ingresado pensaba, ¿Cuál será el motivo de esta actitud? ¿Soy yo que estaré equivocado y viéndolo desde otra perspectiva? Y pasados escasos años me doy cuenta que la respuesta a la segunda pregunta es afirmativa. No es que yo estuviera equivocado, sino que efectivamente estaba mirando las situaciones que me tocaban vivir a través de un punto de vista distinto al de ellos. Probablemente, y ahora pensándolo en retrospectiva, cada uno de esos médicos con los que me topé en este tiempo pasaron por muchas de las cosas que yo pasé y experimentaron sensaciones similares. ¿Habrán sentido lo mismo?

Estos años que viví en el hospital como practicante de guardia y como estudiante me dieron muchas cosas. El contacto con la gente me aportó muchos puntos positivos pero principalmente me hizo perder la inocencia que tenía cuando entré. Sé que es un camino largo que recién comienza, dicen que la carrera de medicina empieza recién cuando uno se recibe.
A lo largo del Blog, les iré relatando muchas de las situaciones que me tocaron vivir y las reacciones que tuve ante ellas. Las hay graciosas, bizarras, tristes, en fin: de todo para repartir. No es ni más ni menos que lo que le toca vivir a un médico, enfermera o estudiante en su paso por el hospital  y es esa cotidianeidad lo que quiero mostrarles.