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miércoles, 20 de junio de 2012


Y seguimos con más historias de esta bendita pileta que me tiene como “médico” revisor. Estoy comenzando a notar que a medida que transcurren los meses la cuestión se vuelve más tediosa. No solo porque es una actividad que en sí no soporto más sino porque como la gente me conoce (o cree que me conoce por verme casi diariamente) me entretiene (léase, molesta) con charlas que ni a ellos les interesan.
Ni hablar de los estúpidos que tienen como clientes que preguntan si se tienen que sacar una media o las dos, que lejos de causarme gracia como al principio ahora me indignan. Lo que me indigna es la idiotez humana elevada a la enésima potencia, la falta de sentido común.

CLIENTE (20 años): - ¿Y vos estudias medicina?
YO: - Si
CLIENTE: - Ahh, ¿Para ser Médico?

O tuvo un ACV en el medio de la conversación o es pelotudo todo el tiempo, no se me ocurre otra explicación para esto.

Cuando ya estoy muy saturado tengo un umbral de tolerancia más bajo, lo acepto.
Un padre trae a su niña para revisar y me dice, “…Mirá que a Guada le falta un dedito en el pie…”. Mientras pienso, pobre, tan chiquita y con un dedo menos, veo como el padre le saca la zapatilla, me mira y se ríe: “-Mentira, los tiene todos!!”
Ahhh bue, la nena tiene todos los dedos pero a vos te faltan varios jugadores. Por favor!!

De preguntas como: ¿Te tengo que mostrar los dos pies? ¿Para que me miras la cabeza? ¿Me tengo que sacar las zapatillas? (después de pedirle que me muestren los pies) estoy hasta el orto; recibo por lo menos 10 por semana. Toda de gente mayor, obviamente excluyo a los chicos porque un poco de tolerancia me queda…por ahora.

Hay gente que no se si es irrespetuosa por irrespetuosa en sí misma o por tonta. Llegan y te apoyan la pata chorreando agua en la silla alfombrada. Flaco, secate el piecito antes de entrar a revisarte!

Después están los negadores, los que te cuestionan lo que estas viendo con tus propios ojos:

YO: - Mire señora que ahí tiene un hongo, ¿Hace cuanto lo tiene?
CLIENTE: - Nooo, eso no es un hongo, es un callo
YO: - Señora, los callos no salen entre medio de los dedos ni son rojos, es un hongo
CLIENTE: - Ah, bueno (seguramente pensando, puta madre pendejo de mierda me cagó).

Si recuerdan del post anterior, Amanda es una empleada del lugar. Amanda se cansa de su trabajo y molesta, quiere hablar. No importa que estas haciendo, no importa si tu cara dice “no soporto ver a nadie”, ella viene y te habla. Siempre está triste y quejosa asique habla de eso.
A Amanda le dijo su psicóloga que tiene que hacer actividades fuera de su trabajo para desestresarse. ¿A quien se les ocurre que puede recurrir?

YO: Leyendo para el parcial del día siguiente
AMANDA: - ¿No me buscas en la compu donde dan clases de Tai Chi Chuan?

Mi cara se puso verde al solo hecho de pensar que iba a tener que destinar mi próxima media hora tratando de encontrar lugares y horarios que la convenzan.

Otro personaje, pero que no les describí, es el de la vestuarista de la mañana: RAMONA. Desafortunadamente Ramona tiene muchos problemas de salud y pretende que yo sea el eslabón que falta en su vida para solucionarlos. Ramona consulta al hematólogo, al neumonólogo, a la ginecóloga y todos los ólogos que se les ocurran que a su vez piden interconsultas con otros colegas y solicitan muuuuchos estudios. Estudios y consultas para los que hay que sacar turno. Entenderán entonces por donde viene la cuestión. A su vez, Ramona tiene otros familiares con problemas de salud que consultan a muchos especialistas y que también requieren estudios. Conclusión: Más turnos. Si quieren conmoverme con enfermedades empezaron por el camino equivocado.

Y no solo mis oídos son receptores de pedidos de favores sino que en lo que probablemente ellos piensen sea una retribución, también son receptores de chusmerío barato. O sea que lo que termino recibiendo a cambio por favores que no cumplo son críticas hacia otros empleados. Supongo que esto es una cadena de la cual soy parte sin querer y que quien hoy acude a mí hablando mal de otro, mañana acude al mismo otro para hablar mal de mí. Hay de todo para repartir: amores no correspondidos, intereses por más “poder” dentro del lugar, odios personales. Yo, lo único que pretendo es que me dejen en paz para leer!

Haría un plan de LIBROS PARA TODOS así la gente tiene menos tiempo para pelotudeces y de paso se cultiva un poco!






jueves, 26 de abril de 2012

UNA RUTINA DILUIDA


Siguiendo con la temática del natatorio quiero contarles como es un día mío dentro de ese lugar.
Ya una cuadra antes de llegar empiezo a molestarme. Les soy sincero, estoy un poco podrido de hacer esto. Agradezco el trabajo, que me permite estudiar y que en verdad no es para nada difícil, pero la monotonía del mismo se me hace a veces insoportable. La sistemática de ver cabezas, axilas, manos y pies para alguien que es casi médico y en donde la mayor expectativa es encontrar un hongo o un piojo no me agrada demasiado. Pero bueno, es lo que hay.

Atravieso esas puertas vidriadas del frente y saludo a la recepcionista y demás empleados. Lo primero que hago es firmar el cuaderno con las horas que voy a estar ahí ya que si me olvido de eso es como si no hubiera ido. Pido la llave del consultorio, entro y me acomodo. A partir de acá los minutos empiezan a correr lentamente. Tengo sentimientos encontrados, por un lado quiero que venga gente, pero por otro lado no quiero ver a nadie. La mayoría de las veces me pongo a leer para las materias que estoy cursando en ese momento pero otras veces también estoy cansado de eso, y es ahí cuando las agujas no avanzan más.

Parece increíble pero cuanto más al pedo estoy menos trabajo hay. Ahora sí, cuando estoy a dos días de rendir un final, con los huevos en la garganta y estudiando a dos manos, parece que todos se acuerdan que se tienen que revisar. Y no solo se revisan, sino que me dan charla. Además, ahora no se les ocurrió mejor idea que poner una balanza asique tengo que pesar a todo el mundo. Eso no es nada, sino que además tengo que escuchar las quejas y la indignación de la gente con el resultado, como si yo tuviera la culpa:

Clienta: - ¿Me podrías pesar?
YO: -Si, por supuesto (no ves que me muero de ganas!)
Clienta: - ¿Y… en cuanto estoy? (con cara como si fuera a recibir un regalo de cumpleaños)
YO: - 82 kilos
Clienta: - Ehhhhh, ahhh nooo, no puede ser!! Si encima que no estoy comiendo nada ahora empecé Acuagym!! ¿Vos estas seguro que esa balanza esta calibrada?
YO: Sí señora, anda bien
Clienta: No, es imposible… al final me voy a tener que ir a una farmacia (y se va indignada)

Ahora, ¿Vos te crees que con 2 clases de Acuagym vas a bajar 40 años de morfarte lo que venga?

Y como les digo, siempre me terminan dando charla cuando más ocupado estoy, como con esta señora de 60 y pico que no tuvo mejor idea que contarme la historia médica de cada integrante de su familia:

Señora: - … y mi nieta tuvo una enfermedad de chica y por eso ahora tiene la presión alta… ay, ¿Cuál es? (mirándome como esperando una respuesta)
YO: - …
Señora: - Pucha, no me acuerdo… es una que antes había mucho, yo la tuve, ¿No sabes cual te digo? Que antes había, después no hubo más y ahora volvió por culpa de todos los africanos estos que están viniendo…
YO: ¿?

Señora: - …Y tengo otro nieto que nació seismecino, pero es un roble te digo, todavía ni formado estaba, ni la colita tenia (esto juro que no lo entendí) y ni siquiera estuvo en incubadora, a la semana ya estaba pesando 3 kilos…
YO: - Ahh, mire que bien…

Pero no solo los clientes de la pileta me interrumpen, que en definitiva es para lo que estoy, sino también los otros empleados del natatorio que, aprovechando sus momentos de descanso deciden darme charla obviando por completo mi cara de histérico mientras trato de leer las 150 hojas que me faltan leer para rendir al otro día. Los que más me charlan son las vestuaristas y el personal de mantenimiento.

Amanda es la vestuarista de la tarde. Es una mujer buena, pero quejosa. Su agobio se transmite a todo y todos. Está cansada de limpiar y fregar todo el día y no recibir la retribución que merece, es entendible. Pero todo lo sufre, todo es una carga, todo le hace mal y todo le cuesta el doble que al resto de los mortales. Y para el colmo de los colmos tiene mala suerte.

Entra Amanda a su horario y me saluda.

Amanda: - Ay… ¿Cómo andas?  Yo no doy más, estoy destruida. Ya no se más que hacer, no se puede vivir más así.
YO: - ¿Qué te pasa?
Amanda: - ¿Qué me pasa? ¿Qué NO me pasa? Hace tres días que no tengo ni luz ni teléfono. Y como me robaron el celular estoy totalmente incomunicada. Perdí la comida del freezer, que encima no se si me quemó.
YO: - Uhhh (sin saber que decir)
Amanda: - Además tengo a los del fondo que estuvieron toda la noche haciendo ruido y no pude dormir nada, estoy toda ojerosa. ¿Es justo que ni siquiera pueda vivir tranquila en mi propia casa? 
YO: - Y, no... (con menos para decir)
Amanda: - Es que necesito un hombre...
YO: - ... (sin palabras)

Cada vez que Amanda se va a hacer su recorrida por los vestuarios hago una inspiración profunda. Juro que me deja sin energías.

El encargado de mantenimiento es otro personaje. Cincuentón, recientemente viudo, redescubre una vida juvenil junto a su nueva mujer 10 años más joven. No tiene mejor idea que contarme sus “hazañas” sexuales

José: - No sabé como me tiene la negrita, uff (y se hace una seña como secándose la cabeza), me tiene loco!!
YO: - Ahhh, si? Que bueno… (sin sacar la vista del libro)
José: - Si, y yo estoy hecho un toro viteh. Por eso ahora me tomo un speed así le doy matraca a la noche

Que mierda me importa si le das matraca o no le das matraca a tu mujer, ¿¿porqué tengo que escuchar esto?? Dios, ¿Qué hice de malo para merecerlo?


No podía faltar el guardavidas. Este es otro al que le gusta hablar en el momento menos oportuno. Quizás la diferencia con los demás radica en que este no viene a contarte cosas de su vida privada como José ni a descargar sus emociones asumiéndote como un psicólogo barato como Amanda. Tampoco le van las banalidades; al tipo le va lo profundo, los temas grosos, lo importante. Es de esas personas que a todo quiere sacarle el "jugo". Te ve totalmente concentrado con la mirada clavada fija en el libro y comenta:


         - "... Que increíble Favaloro ehhh..."


¿Qué se supone que esperas que conteste a eso? ¿Crees que voy a abrir un debate sobre la vida de Favaloro en este momento? O lo que es peor:

         - "--- Che, ¿Y que opinas de este tema de YPF?"

El colmo de todo es que cuando uno necesita a estos personajes para pasar el tiempo (llámase en Verano cuando no hay nada para leer) parece que se esfuman y desaparecen!

Para terminar les cuento algo del dueño. Este es un cuarentón petiso y cheronca. Viene bronceado, con pantalón y medias deportivas, aunque últimamente le pinta más el traje. Entra caminando con la espalda ancha, marcando territorio e implícitamente diciendo “Todo esto es mío”. Pero es el ser más tacaño que conocí en mi vida. Por suerte no tengo mucho más contacto que un hola o un chau con este personaje del cual todavía estoy esperando que coloque el ventilador que prometió en el consultorio. Capaz para el verano que viene lo hace.

Me quedan un par de meses y dejaré para siempre este lugar, espero, por algo mejor. Veremos…

lunes, 13 de febrero de 2012

HISTORIAS PASADAS POR AGUA




Como el estudiante de medicina de algo tiene que vivir y en general es difícil conseguir un trabajo full time, es necesario rebuscárselas con distintas “changas”. Hay quienes consiguen trabajos en institutos dando clase o bien apoyo escolar en sus propias casas y otros como yo trabajamos haciendo revisación en natatorios. La tarea en sí es muy sencilla y consiste básicamente en buscar hongos y piojos: y créanme, no hay nada de divertido en mirar pieses y cabezas ajenas. Al igual que en el hospital, me pasaron muchas cosas en este trabajo que cada día me aburre más. Por un lado, porque es aburrido en sí y por otro porque la gente me agota. Cualquiera que trate con público termina cansándose de la gente y ni el médico ni el revisor de pies y cabezas como es mi caso son la excepción.

Algunas veces pienso que la gente está más lenta mentalmente y eso que yo no me creo una luz, pero hay cosas que me superan, por ejemplo:

Yo: - Apoya el pie en la silla y separate los dedos por favor... perfecto
Cliente del natatorio: -¿El otro pie te lo tengo que mostrar también?

También es común que pregunten si se tienen que sacar las medias o el gorrito para mirarle el pelo, lo cuál por ahora es necesario porque no desarrollé visión de rayos X.

Otro ejemplo:

Diálogo con mujer en sus 50 y  pico:
Mujer: -¿Y para que me revisas la cabeza?
Yo: - Por si hay piojos..
Mujer: -Ahhh, y como es eso, ¿¿pican??

No, si van a dar diabetes (me contuve pero casi lo digo)

Otras veces siento repulsión ante lo que veo, y eso que uno se va acostumbrando a muchas cosas. Digamos que es esperable enfrentarse a un vómito incoercible, una catarata fecal o un paciente muy sucio en una guardia hospitalaria pero lo que no es esperable encontrar es un cliente sucio en una pileta, y que encima lo tenga que revisar yo.

Cliente: -¿Me separo así los dedos?
Yo: Si (sin poder evitar una mueca en mi cara al notar un masa indistinguible de color negruzco entre los dedos)
Cliente: Al ver mi expresión, -Ahh, eso es mugre nada más...-

Sin palabras. Lo peor es que siempre se justifican, usan pretextos como: es que vengo caminando desde mi casa, es que vengo desde el trabajo, es que me transpiran mucho los pies (?). ¿Qué me importa a mi porque tenes los pies mugrosos!!? Andá y lavátelos, sucio!

Otra cosa que me molesta es que piensen que la pileta es un consultorio médico. Acá simplemente se buscan hongos y piojos. No jodan, porque ni siquiera todavía soy médico! He tenido consultas por alergias, por picaduras de vaya a saber que, para saber como le salieron los análisis. Y hasta una vez me pidieron una opinión por una patología que hacía muuuuucho tiempo se la estaban estudiando y nadie sabia que podía ser,  ¿que te hace pensar que yo sí lo voy a saber?

Por si alguno de los que lee va a una pileta les digo:
  • Vayan limpios
  • Entren secos, no es cuestión de andar dejando sus marcas por todos lados!
  • Vayan limpios
  • No consulten ninguna enfermedad que tengan
  • Vayan limpios
  • Entren cambiados como si ingresaran a la pileta. No es divertido verlos mientras se sacan la bufanda, polera, guantes, medias, gorrito y demases y cuando los termino de revisar esperar a que se pongan todo otra vez (No, no tengo paciencia). Ídem con sus hijos/sobrinos/nietos.
  • Ah, y por favor: VAYAN LIMPIOS!

Y tengo que admitir que a veces la macana me la mando yo como con esta chiquita.
Ingresa al consultorio del natatorio una niña para hacerse la correspondiente revisación. Miro la tarjetita y procedo a saludarla (con diminutivo como se saluda a los niños):
Yo: -Hola Pene!

Lástima que la nena se llama Penélope!

HAY OTRA GENTE QUE TAMBIÉN SUFRE


En una entrada previa ya les comenté un poco con qué tipo de gente tengo que lidiar en el natatorio. La falta de ubicación, la lentitud de pensamiento y la mugre (por si no les quedó claro de antes, VAYAN LIMPIOS) es lo que más me tiene más cansado.
Para que vean que no pienso que solo los médicos (o futuros) nos cansamos del trato con la gente (porque somos humanos aunque hayamos jurado por alguien que murió hace 2500 años: para los que les quede la duda, me refiero a Hipócrates y no a Jesús), se que otros empleados del lugar sufren también el trato con estos personajes “especiales”.

Porque la gente es de una manera y ya, ¿Qué les haría pensar que alguien que es mugroso en el consultorio (y la tengo con la mugre!) no lo va a ser en el vestuario? ¿O que alguien que pregunta si se tiene que sacar las medias para revisarse puede entender como es la organización de general y las normas de la pileta?

Les paso a ejemplificar:

Cliente: -Quiero averiguar para las clases de natación, para mí
Recepcionista: -Bueno, te cuento. Las clases duran una hora. Para adultos tenemos de lunes a viernes de 12 a 15  y de 18 a 21. Los sábados es de 8 a 11. Podes comprar 4, 8 o 12 clases por mes a $xx y venir los días que quieras dentro de esos horarios. No es necesario que avises con anticipación. (Es exactamente así porque ya tienen el disquito grabado de tanto repetirlo)
Cliente: -Ah está bien, ¿entonces tengo que venir los lunes y los jueves?
Recepcionista: (Mierda, este va a ser difícil). -No, como te decía antes, podes venir cualquier día de la semana dentro de los horarios.
Cliente: -Ahhh ok ok. ¿Y si quiero venir de lunes a jueves?
Recepcionista: - Bueno, ahí te tendríamos que hacer un plan para 16 clases por mes
Cliente: -No entiendo
Recepcionista: (Uy Dios, ¿Quién mierda me mando a ser recepcionista? /es que otras profesiones y laburos también se lo preguntan/ ). – Escuchame (con un tono un poco menos cordial), si queres venir cuatro veces por semana tenes que comprar 16 al mes, ¿Entendes?
Cliente: -Bueno, entonces lo pienso y cualquier cosa vuelvo

Eso es sinónimo que no entendió nada. Mi recomendación sería que se compre una pelopincho y nade en su casa, cuando quiera y como quiera, va a ser más sencillo para todos.

Otra situación se dió en una conversación telefónica:

Recepcionista: -Natatorio Pirulo
Cliente: -Bla bla bla, estoy interesado en ir, ¿Qué tengo que llevar?
Recepcionista: -Tiene que traer productos de baño para ducharse, una toalla, ojotas y una malla
Cliente: -Ajá…pero ¿Cómo una malla?
Recepcionista: -Y si, una malla para vestirse
Cliente: -No entiendo, ¿Tengo que ir con una malla de mujer?
Recepcionista: -No señor… una malla, es lo mismo que decir short, pantalón corto, bermuda.
Cliente: -Ahh

Ahora pregunto, ¿este hombre nunca fue o vio a alguien ir a una pileta?
Y otro de los empleados que sufren el contacto con algunas de estas personas son las vestuaristas. Ellas son las encargadas de mantener los cambiadores del natatorio en condiciones de adecuada higiene. Yo no sé porqué pero la gente piensa que por el solo hecho de haber una persona que trabaja para mantener limpio el lugar ellos tienen vía libre de ensuciar lo que quieren. ¿Acaso es justo que porque alguien limpia otra persona tienen el derecho de generar mugre extra adrede (si, si ya sé, es que me molesta la mugre!!)?

Una de ellas me cuenta: En los vestuarios te encontras de todo. Desde cosas olvidadas (cuando no hubo nadie antes que se las robara) hasta toallitas higiénicas usadas en los bancos. Sin palabras! No hay necesidad. A ver chicas si tienen un poco de pudor y descartan los aditamentos que cubren sus partes íntimas en el lugar correcto que se llama tacho/cesto/canasto de basura.

Juro que erradicaría a la gente mugrosa por elección.