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viernes, 20 de noviembre de 2015

BENDITOS SEAN LOS PACIENTES

Hace mucho tiempo que no escribo en el blog y hace más que no cuento nada sobre pacientes. Ya les hablé de gran parte de la fauna hospitalaria pero me faltaba aún tipificar un poco a este eslabón fundamental de nuestro quehacer diario.

Los pacientes son un mundo que es imposible de abarcar en unas pocas líneas. Son el motivo por el cual ejercemos la profesión y también por el cual a veces queremos dejarla. Los hay de todo tipo: preocupados por sí mismos y dejados, preguntones e invisibles, buena onda y ultra densos. En fin, como les contaba antes, un mundo tan grande como el de los médicos.
Voy a reservar esta entrada no para la descripción de cada personaje que se nos puede plantear en una consulta, sino para comentarles cuales son las peores cosas que un paciente puede hacerle a un médico.

A saber (anote señora que le va a ser útil y su médico se lo agradecerá):

1) Entrar al consultorio con niños pequeños: a menos que sea algo totalmente indispensable deben tratar de evitar ingresar con niños si estos no son el motivo de consulta. Los que no elegimos pediatría, por algo no lo hicimos. Y en general la paciencia no es nuestro don primordial. Paciencia tengo con mi sobrino y hasta por ahí nomás. Es muy incómodo estar intentando revisar a alguien y a la vez controlar que un ser de menos de metro no te destruya la computadora.

2)  Remitirse a contar únicamente el motivo de consulta y los datos que Ud cree que pueden serle útiles al médico para tratar de llegar a su diagnóstico y formular su eventual tratamiento. Si Ud tiene dificultad para discernir lo necesario de lo innecesario solo conteste las preguntas que se le hacen. A los médicos no nos interesa saber detalles superficiales del contexto en el que se originó todo. Tampoco nos interesan saber antecedentes de su infancia a menos que se lo preguntemos explícitamente. Cuanto más larga la historia, y si no lo amerita, más se pierde el foco de la cuestión. Por si no queda claro, una situación ejemplificadora:

       – Uy, no sé por donde empezar porque es largo. Hace 25 días atrás, o 23 no recuerdo. Me acuerdo que era un sábado y yo estaba tomando una gaseosa bien fría, sin gas porque a mí el gas me hincha vió. Bueno, ahí sentí un tirón en la pierna. Después anduve bien varios días y la semana pasada mi hija me invitó a su casa. Ella vive en un barrio bien lejos pero tiene parque, vió que acá en capital los departamentos son chiquitos y uno no tiene espacio para nada. Más que nada para criar a los nenes que es más lindo por allá…


Esto bien se podría resumir en: me duele la pierna hace 1 mes.
Aclaración: Tu vida personal no me interesa y la verdad tu dolor de pierna tampoco, pero bue eso no me queda otra que escucharlo… ¿Se capta la idea?

3    3) No tenemos el don de la clarividencia por lo que no podemos hacer diagnósticos retrospectivos. Si Ud tuvo un síntoma que ya no tiene y está completamente asintomático no es necesario que consulte y menos a una guardia. No hay forma de hacer diagnóstico de algo que ya pasó.

     -Vengo porque hace 3 días tuve un dolor de garganta horrible y me quede sin voz. La verdad nunca me pasó y me asusté.
-Bueno, pero ahora tiene voz. ¿Qué la trae por acá?
-Ehh bueno… es que quería saber que tuve. Eso evidentemente fue algo..

4     4) Acudir con un problema de salud y no dejarse revisar.

        –Vengo porque hice caca con sangre.
-Bueno, te tengo que revisar y hacerte un tacto para ver si tenes alguna lesión.
-Ahh no, yo esa zona no la muestro ni loca! Deme algo para que se me vaya la sangre.

Y lo peor que la gente debe pensar que nos gusta meterles el dedo en el culo. La verdad que no.

               5) Otra cosa que me saca es que el acompañante hable por el paciente.

          –Contame ¿Por qué venís?
(interviene la mujer del susodicho) -Deja Alfredo que hable yo. Mire doctor, hace 3 días que tiene una tos infernal, le falta el aire. Yo veo que no respira bien – (mientras Alfredo mira al escritorio y se encuentra ensimismado en su ser)
-Aja, y usted Alfredo ¿Qué me cuenta?

La respuesta varía dependiendo cuan conchita sean. Los muy pollerudos solo asienten y en ese momento es la mujer quien vuelve a tomar la palabra para continuar la descripción del cuadro. Otros la contradicen y ahí se arma tremenda pelea de pareja:
-La verdad es que no tengo nada doctor, vine porque esta me obligó.
                               -Alfredo, no mientas porque te escucho toser toda la noche
                                -Vos sos una rompepelotas Estela.

     6)  El examen físico merece menciones aparte. Así como un avión lo maneja el piloto, el examen físico lo comanda el médico. No hay nada más incómodo que el paciente te hable o haga ruido al respirar cuando lo estas auscultando. Si tengo los oídos ocupados no te puedo escuchar. Si no te puedo escuchar lo más probable y en el mejor de los casos es que te diga que hagas silencio o que asienta a los que decis esperando a que espontáneamente te calles. No es negocio.

Otro problema surge con la panza. Uno pregunta, ¿Donde te duele? Para que el paciente se señale y luego pose sus manos a los costados de su cuerpo y no las mueva más. Si mientras te toco el abdomen vos metes los garfios, vamos mal.

7) Pedir recomendación sobre terapias alternativas: Si vas al médico hay dos opciones. O considera que lo que tenes no es para dar ninguna medicación y se te va a pasar solo o te receta algo que compras en una farmacia. Si no estás dispuesto a tomar medicación tradicional y sos de los que les gustan los globulitos, tenes que ir a un homeópata.

     –Bueno, para esto va a tomar el remedio que le voy a dar…
-A noooo, doctor, medicación ni se le ocurra. Veneno, veneno. Yo estoy bien con los globulitos. ¿Puedo seguir tomando eso?
-No sé qué tienen señora. Vuelva al homeópata y no consulte en una guardia la próxima vez.


Estos son algunas de las cosas, seguro con el tiempo iré recordando otras. Y para terminar les dejo una anécdota:

            -Vengo porque me quiero hacer un test de embarazo.
            -Bueno, ¿Tenes posibilidades de estar embarazada?
-Bueno, no me cuidé algunas veces…
-Aja. ¿Fecha de ultima menstruación?
-Hace 1 mes y medio. Además hoy me hice un evatest que me dio positivo.
-(que ganas de venir a esperar dos horas a una guardia por esto)- Bueno, tenes muchas chances de estar embarazada. Te hago el test de sangre y vemos.

-Bueno, el test vino positivo…
-Nooooooooooooooooooooooooooooo!!!!! Me voy a morirrrrr!!!! Como puede ser!!!??
-(¿?) Ehhhh… (cara de póker)
-Y doctor, ¿Que se podría hacer ahora? (guiño guiño)

-Consultar a un obstetra para empezar los controles. Que tengas buen día.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Y SE ACERCA EL PRINCIPIO DEL FIN


Poco a poco, día a día, voy saliendo del limbo en el cual estoy hace ya más de 6 meses. Ese limbo que les contaba alguna vez que se llama IAR (internado anual rotatorio) y que le da a uno el atributo particular de ser médico y a la vez no serlo. Esta situación nos genera a los que la vivimos sentimientos extraños. Por un lado la felicidad de haber terminado de cursar las materias, pero por otro una sensación de no ser nada. ¿Qué sos?, te preguntan, ¿estudiante… médico? Y uno siento que no es nada. Le terminas diciendo a la gente que sos un “rotante”, solo para que te queden mirando con cara desencajada sin entender muy bien que significa ese término y se dejen de joder. En el peor de los casos te preguntan que significa ser rotante y ahí ya sabes que te vas a pasar los próximos 10 o 15 minutos tratando de explicar una situación que ya es inexplicable de por sí. Cuando terminas, ves en la cara de tu interlocutor la expresión de la nada misma y tenes la seguridad que no entendió un pomo de todo lo que le dijiste.

Pero no todas son pálidas, también tiene su lado positivo. Los amigos y familiares ya te dicen “doctor”  lo que te da un poco menos de culpas que antes y además te saludan para el 3 de diciembre. Milagrosa y súbitamente empiezan a respetar más tus opiniones médicas. Parece que después de dar  tu último final atravesases una línea que demarca el límite médico-estudiante y que hace que todo el conocimiento te caiga de golpe. La realidad es que uno no es médico todavía, no tiene matrícula y no puede trabajar de eso. Y aquí viene la otra ventaja: cuando algún aprovechador u oportunista te viene a pedir certificados para faltar al laburo le decís  “Que cagada che… te lo haría pero no tengo matrícula”. Y ahí salen rajando, espantados como si hubieran visto a la abuela en pleno acto amoroso con el verdulero del barrio.

Por otro lado y con la excusa, valedera por cierto, de estar en el limbo, podemos zafar de tomar conductas que todavía no nos competen o escapar de situaciones que no podríamos resolver (y que probablemente jamás podremos resolver ni aún con el título en mano).
Muchas veces, estas situaciones tienen que ver con enfrentarnos a pacientes a los que nunca nos vamos a enfrentar teniendo en cuenta la especialidad que tenemos planeado seguir. En mi caso particular son los seres humanos en formación o pacientes pediátricos. Y es que si le preguntas a cualquier médico de adultos que hacer con un chico, va a empezar a transpirar y te va a decir que le pregunta a un pediatra. Los chicos, cuanto más lejos mejor, no los quieren tocar ni con un palo. Y a mi me pasa exactamente lo mismo. Dejame con los adultos y a los chicos si están afuera del consultorio, mejor. Para su atención existen los pediatras, que son médicos especializados en el diagnóstico y tratamiento de pequeños seres.

¿A que viene todo esto? A que ahora que estoy transitando mi salida del limbo, empiezo a tener consultas indeseables. Consultas no urgentes impulsadas por la vagancia del consultante en cuestión que encuentra más fácil venir a molestarme a mi casa que ir a una clínica/sanatorio/salita/hospital. En su mayoría vecinos de los cuales ni siquiera recuerdo haberlos saludado alguna vez o aunque sea tener registradas sus caras. Vienen acompañados de sus pequeñas criaturas quienes en realidad son las verdaderas consultantes encubiertas:

-          Sabes que venía porque me parece que a la nena el pediatra la medicó mal. Tiene esta sinosite que no se le va maaa.

Y ahí es cuando me saco. O sea, no me importa si tu hija tiene sinusitis y no me parece copado que me la traigas a las 10 de la noche para que la vea y además evalúe si el pediatra la medicó bien o la medicó mal. Si estas disconforme, ¿Porqué no consultas con otro? ¿Cual es el sentido de desconfiar en un especialista y después terminar llevando a tu hija a un médico sin especialidad? Eso no es preocupación por tu descendiente, es no tener ganas de desplazarte 20 cuadras al hospital más cercano y esperar a que te atiendan  y preferir caminar una y que yo te reciba con los brazos abiertos. Lástima que elegiste a la persona equivocada.

Sé que cuando el año que viene por fin tenga mi matrícula y sea médico con todas las letras estas situaciones van a incrementar su frecuencia. Por eso el trabajo de campo ya lo hago desde ahora: No estoy nunca. Si el doctor nunca está, no quedará otra que ir al hospital. 

sábado, 8 de diciembre de 2012

LA GENTE Y SUS HISTORIAS


Que los pacientes vengan al consultorio con un diagnóstico de lo que les pasa y un plan terapéutico es cada día más común. Vienen como a comentarte que te parece, como buscando una segunda opinión de lo que ya ellos asumen como correcto. En general llegan al diagnóstico googleando los síntomas y casi siempre de todas las opciones eligen la más grave y/o la que necesite más recursos técnicos para poder ser diagnosticada. Si tienen dolor de cabeza ya quieren que les hagas una resonancia de cerebro por si están teniendo un tumor y si se sienten cansados hace un tiempo lo primero que sospechan es que tienen cáncer. Siempre piensan lo peor, es obvio. Es entonces cuando el médico tiene que luchar para sacarles de la cabeza que eso que leyeron o bien no es del todo correcto o bien no se ajusta al cuadro clínico por el que están atravesando.

Otras veces, no solo se autodiagnostican, sino que también diagnostican a sus familiares.

-          Usted señora lo que tiene es artrosis
-          Ahh, claro, ya me parecía… los años no vienen solos
-          Y claro…
-          Igual la gente joven tiene también ehhh. Mi nietito de 8 años, tiene artrosi en la pierna y en la espalda. Pasa que la madre fregó pisos durante todo el embarazo vio, y eso no le hizo bien al chico, ya nació con los huesos afectados
-          Y si, puede ser…
-          Y además pobrecito nació con asma porque el parto se le atrasó. Tenía que nacer un 22 y se lo corrieron para el 24. Nació pasadito…
-          ¿?

Vaya a saber uno de donde saca la gente las explicaciones de lo que le pasa. Dudo que esta octogenaria haya buscado en Wikipedia la causa de la posible “artrosis” del nieto. Acá no queda otra que asentir y dejar pasar. No te podes poner a explicar la fisiopatología del asma para que entienda que haber nacido “pasadito” no te predispone a tener broncoespasmo. Yo soy de los que piensa que hay que explicarle a la gente lo que tiene, lo que se le va a hacer, los pros y contras de los tratamientos. Pero algunos pretenden recibir una clase de medicina, para eso señores esta la facultad que gracias a Dios es gratuita y recibe a todos sin distinción.

Y que la gente sea ignorante en temas médicos no es un problema, al contrario, es algo totalmente esperable y lógico. Ya dije antes que los médicos somos ignorantes en todos los campos menos en medicina (en el mejor de los casos). El problema está cuando te discuten y se enojan cuando no les pedís o recetas lo que ellos quieren.

Luego de googlear sus síntomas y llegar al diagnóstico, buscan el tratamiento. Llegan a la consulta y directamente te dicen: “vengo para que me des el antibiótico”.
                                  
-          A ver, contame… ¿Qué te pasa?
-          Me duele la garganta desde ayer, no puedo tragar. Estoy toda congestionada, me caen mocos blancos por la nariz y tuve un poco de fiebre.
-          A ver, déjame mirarte… - (Luego del examen físico) - Mirá, por lo que me contas y el examen físico, es viral, asique no justifica dar antibióticos.
-          Ahhh buenooo, ustedes justifican todo con los virus! Que fácil ehh, ¿Acaso no saben recetar? A mi hermano le pasó lo mismo la semana pasada, empezó a tomar amoxicilina y al otro día estaba bien.
-          Bueno, pero no tenía que tomarla asique no te voy a dar antibióticos.
-          ¡Haceme la receta porque yo pago la prepaga para que vos trabajes!
-          No te voy a dar el antibiótico, si queres anda directamente a la farmacia y cómpralo. Acá tenes mi nombre, anda a quejarte a la dirección.

Muchos pretenden que el médico los diagnostique y trate correctamente a pesar de no conocer nada de sus antecedentes médicos. Pretenden orientarnos con sus historias confusas.

-          Contame, ¿Por qué traes a tu hija?
-          Dotora, le cuento (y empieza la historia de su vida…). Ella esta embarazada y me mandó la ostetra para controlarla con usted. La traigo porque ella tuvo 4 paros cardíacos cuando era bebita, porque nació prematura vió…
-          Aja… pero ahora ya es grandecita, ¿Qué la trae por acá?
-          Bueno, ella estuvo en tratamiento hasta los 10 años con un montón de cosas que ya no me acuerdo. Eran de esos que se aspiran y tomaba unas pastillitas redonditas blancas también. Ahh y usaba oxígeno en casa y todo ehh!
-          (Menos mal que me aclaraste, estoy fenómeno ahora) - ¿Y ahora que tiene?
-          Que ya no usa ninguna medicación
-          ¿Pero se siente bien?
-          Sii, esta bastante mejorcita por suerte
-          ¿Y para que la trae?
-          Porque me mando la ostetra
-          (Porqué mierda estudié medicina) - ¿Pero que es lo que tuvo ella?
-          4 paros cardíacos dotora, no le digo
-          (Que difícil, mátenme) – Claro, pero eso no me sirve, no es común que si necesitó tanta medicación ahora sin tomar nada este tan bien.
-          Que, ¿No me cree que estuvo grave?
-          (Lo único que falta que me cague a trompadas ahora) – Si que le creo señora, solo que no me cierra el caso. Yo necesitaría algún resumen de la historia clínica de ella.
-          Ahhhh, ¿Usted habla de la hipocrises?
-          Si, de la epicrisis
-          No, no tengo eso

Y tenes que ponerte a hacer adivinología. Tratar de pensar y pensar que puede ser que esa nena haya tenido durante 10 años, tan severo como para hacer que requiriera oxigenoterapia domiciliaria y que ahora milagrosamente se “curo” de forma espontanea. La gente se enoja, pero el médico por más que sepa no es brujo.

Hay que aprender a adaptarse a todo. Desde intentar adivinar si el origen del dolor abdominal que hoy aqueja a nuestro paciente se originó en un pedo mal atravesado hace diez días a entender lo que el mismo nos quiere decir para poder hacer una historia clínica como la gente. Y créanme que eso no es poco. Lamentablemente el nivel educativo de nuestro país esta cada vez peor, aunque la tasa de alfabetización muestre lo contrario. Nos encontramos con personas que no saben ni cuantos años tienen, ni cual es su domicilio, y mucho menos su número de documento. Preguntarles por qué vienen a la consulta y tratar de interpretar sus síntomas para llegar a un diagnóstico lo más acertado posible pasa a ser una tarea digna de la mejor escena de Misión Imposible. Como frutilla del postre, estas situaciones se dan muy frecuentemente a las 3 de la mañana y después de 18 horas de guardia.

Otras veces nos agarran con pocas luces y no llegamos a entender su jerga.

-          Doctora, vengo porque me llora el nene
-          Y bueno señor, lo tiene que llevar a pediatría, yo soy médica clínica
-          Nooo, vengo porque tengo una gilada en la poronga!

Si señores, esto es real.

En fin, como cualquier profesión, el médico se debe enfrentar y adaptar a una nueva generación de personas con mayores dificultades para comunicarse, más agresiva y muchas veces llenas de preconceptos de su enfermedad inculcados por la vecina del barrio o por San Google. Pero seguimos eligiendo esta profesión a pesar de todo eso. En definitiva, lo lindo de medicina es el desafío constante.

martes, 14 de agosto de 2012

MEDICINA TELEVISADA



¿Cuál es la razón que lleva a un médico a televisarse? ¿Lo hace por la plata?¿Lo hace para cumplir con un deseo interno y altruista de beneficiar a la gente transmitiendo su conocimiento a través de un medio masivo? ¿O simplemente lo hace por el hecho de dar respuesta a un deseo frustrado de ser artista o farandulero?

Las respuestas a estos interrogantes son de lo más variadas y encajan con cada uno los prototipos que hay de este tipo de profesionales. A saber:

El médico cerebrito/cientificista: Es el típico que no se da cuenta que esta en un programa de televisión y piensa que esta en la facultad dando una clase. Despliega un arsenal impresionante de material “didáctico”: maquetas de órganos, frutas de colores para enseñarnos que tenemos que comer y, en los canales mas top, proyecciones que con el solo toque de su dedo cambian mostrándonos toda la información necesaria. Tratan de explicar todo en un lenguaje entendible pero cada tanto se mandan un término médico, como si les costara bajar al intelecto de los mortales ¿Será que realmente quieren instruir a la población o son profesores universitarios frustrados?

El médico todólogo: Este opina de todos los temas. No importa si en realidad es ginecólogo (y la tengo con los ginecólogos), te va a explicar desde como se opera un apéndice hasta como se trata la esquizofrenia. Los que estamos en el tema, nos damos cuenta que tienen un libretito armado y que acaban de repasar los que tienen que decir detrás de cámara. Algún que otro desprevenido ha quedado en evidencia de su desconocimiento cuando el desacatado del periodista se sale del guion. Por ejemplo:

-Ahora nos va a hablar el Doctor X sobre como alimentarnos mejor…
- Bla bla bla,
-Muy bien, gracias Doctor. Y ya que estamos, ahora que esta en auge, ¿Qué diferencia hay entre la Influenza A y la Influenza B?

Y el Doctor X se quiere literalmente cortar los genitales en cámara en ese momento. Pero los médicos tienen una suerte de chamuyo innato que los hace zafar de las situaciones más inverosímiles. Y obviamente, saldrá airoso diciendo cualquier gansada que solo un colega que esté en el tema va a ser capaz de reconocer como tal.


El médico especialista: Este es todo lo contrario al todólogo. Son profesionales requeridos por algún noticiero o programa de televisión para hablar sobre un tema particular que concierne a la especialidad que ejercen. Por lo general, son tipos con cargos altos dentro del servicio de su hospital y la información que brindan es bastante certera. Son los más sensatos.

El médico de las catástrofes/accidentados: Estos aparecen solo cuando algún famoso se accidenta. Son los que siguen la evolución médica/mediática de la persona en cuestión, aunque no tengan la más mínima idea del estado clínico real del susodicho. Responden a preguntas tales como:

            -¿Y se puede vivir sin el bazo? o
            -¿Cómo se vive después de un ACV?

Estas preguntas son siempre formuladas con cara de preocupación fingida por el farandulero entrevistador, pero que en realidad en el fondo desea que las respuestas sean lo más negativas posibles para generar el mayor impacto televisivo. Cuanto más grave la patología mejor, aporta más amarillismo. El médico, haciéndole gamba a ese pedido va a responder en un tono solemne:

            -“Realmente el bazo es un órgano que si bien no es vital, realiza funciones muy importantes en el organismo”, dicho con una expresión compungida y que denota la tristeza aparente que siente porque el famoso perdió su órgano. La frase final siempre debe ser: Ahora, el pronóstico es reservado,
            - Las secuelas pueden ser variadas. Realmente sería hacer futurología, el pronóstico es reservado.

Con lo del pronóstico reservado se lavan las manos y de paso aportan a la causa de generar expectativa con el morbo de la enfermedad ajena.

El médico del puterio: Este no se ocupa de pacientes críticos ni opina sobre temas médicos. Tampoco da clase a la audiencia. Está detrás de cámara, aparece cada tanto cuando “jode” con el conductor y su función es atender a quienes pudieran sufrir una descompensación en plena acción. Se lo ve con su estetoscopio y su tensiómetro listo para ser usado en caso de un desmayo súbito o de un traumatismo. Si esto llegase a ocurrir, el doctor se aprontará rápidamente a socorrer a la víctima y su labor quedará retratada en la pantalla para siempre. No importa si el famoso se esquinza o se fractura, él siempre le tomará la presión y le auscultará los pulmones. A veces le pueden pedir consejos sobre como curar un callo o una hemorroide.

El médico propagandero: Este se dedica a promocionar medicamentos. Aparece en las propagandas resaltando los beneficios de usar una crema antihongos o de tomar un antirreumático. Sus frases siempre terminan en: “Porque YO se lo recomiendo”. Y yo me pregunto, ¿Quién es EL? ¿Tan importante es una persona para que tooodos salgamos corriendo a comprar un medicamento? O te dicen, “Les recomiendo Analgesic Ultra Max D 3 (todavía no se por qué hay que usar este tipo de nombres) porque está demostrado que su absorción es completa y es el más eficaz”. Ahora pregunto, ¿Y quien demuestra eso? ¿Hay estudios que lo avalan? Deberían penar este tipo de propagandas por brindar información falsa.

Y otra cosa que me molesta es cuando los mismos conductores de  los programas de la tarde promocionan algún medicamento. Generalmente jarabes para la tos, antidiarreicos o analgésicos. Al final dicen: “Pregúntele a su farmacéutico de confianza”. ¿Al farmacéutico? ¿Y qué sabe un farmacéutico de medicina? Después vienen a que los atendamos nosotros cuando no cagan hace 5 días por las pastillas que SU farmacéutico de confianza les vendió.

El médico que rellena: Los médicos que rellenan son siempre panelistas de algún programa. Son como los abogados que rellenan pero del rubro de la salud. Son una variante de los cerebritos/cientificistas pero de menor monta. Intentan dar clase a la gente pero con menos recursos didácticos y sobre temas menos difíciles. Digamos que apuntan a la clase más baja e ignorante que no va a entender el pseudolenguaje médico que usan los otros. Estos no dan una charla sobre como se produce un infarto utilizando un corazón de mentira y explicando arteria por arteria, sino que se dedican a responder interrogantes del estilo: “¿Se puede quedar embarazada en la primer relación sexual?” o “¿Cómo evitamos el golpe de calor?”. Los sacas de esto y hacen agua. Seguramente pidan menos presupuesto que los otros.

El médico de las estrellas: Por último esta el dandi. Así como dentro del hospital hay especialistas que están forrados y que miran a los demás desde un podio invisible, en la tele pasa exactamente lo mismo. A este no le interesa explicarle nada a nadie ni hacer propagandas de cremitas o remedios varios. Este ya tiene su cartera de clientes top y en todo caso, va a los programas a promocionarse a sí mismo o a las terapias que promueve. Generalmente son cirujanos plásticos o traumatólogos. Dan asco.

Otra forma que tenemos de ver esta “medicina televisada” y que no está relacionada con los profesionales que salen a hablar en los medios, se basa en los programas que quieren exponernos la “realidad”. Están de moda estas especies de realities donde el camarógrafo es uno más que se incluye y nos muestra como vive el médico las horas de encierro en una guardia. Si bien algunos de ellos, en mayor o menor medida se acercan a la realidad, muchos otros no son más que una pantalla de lo que no sucede. Todos terminan con un mensaje de paz y no de crítica. Te muestran que la vida es una mierda y que casi no hay descanso, pero al final de todo la moraleja es que se es feliz a pesar de eso. Contrarestan  una imagen de hospital público semidestruido con 10 de un hospital en excelente estado y con tecnología de última generación. De esta forma, parecen que quisieran compensar lo que falta en uno con el “exceso” del otro.

Es impresionante ver a los R1 (de especialidades como clínica médica, cirugía, pediatría o tocogineco) felices con su vida de médicos. “Si bien el trabajo es duro, no dormimos hace 2 días y nos retan un poco, estamos contentos” dicen con cara de felicidad. La realidad que yo conozco de un R1 es la de un persona que casi no tiene tiempo de comer ni de dormir, que es “penada” por sus errores con más trabajo (guardias castigo) y que prácticamente carece de vida extrahospitalaria. Una cosa es que se acepte esa idea y se crea necesaria para formar un buen profesional (cosa que no concuerdo) y otra muy distinta es estar contento de haber almorzado una medialuna a las 6 de la tarde y de haber podido ir a hacer pis aunque sea una vez. Y ni hablar de bañarse en los baños del hospital. Ojalá no te vomite o te cague un paciente porque te la regalo para encontrar un sanitario como la gente.

Estaría bueno que estos programas mostraran la verdadera realidad médica argentina e hicieran una crítica al sistema. Creo que eso nos ayudaría a cambiar para mejor. Mientras sigamos haciendo oídos sordos y ojos ciegos a eso que nos pasa todos los días, nunca lograremos un cambio.

Yo me quejo, pero seguramente cuando tenga cincuenta termine cayendo en alguna de las categorías de médicos faranduleros. Por ahora mientras me sigo formando, lucho porque el tiempo me degrade poco. 

jueves, 26 de julio de 2012

PERO VOS, ¿QUE SOS?


Desde que me “recibí” y entré en el limbo en donde uno es médico pero no lo es la gente no para de molestarme pidiéndome favores.

Antes que nada quiero aclarar a que me refiero con esto del limbo. Todo comienza el día en que uno da su última materia y recibe los huevazos. El último huevo que impacta nuestra cara, el último granito de yerba que se deposita en nuestro pelo para formar parte de la masa indivisible de asquerosidades que nos cubren y la última gota de vino tinto barato que nos moja es lo que nos da la bienvenida a la nada misma. A partir de ese momento ingresamos en algo que no podemos hacer entender a la gente bien que es. Ya aprobamos todas las materias y por ende no somos más estudiantes de medicina, pero tampoco somos médicos porque no tenemos matrícula. Y es que lo que nos separa del tan ansiado sello son 8 meses más de prácticas hospitalarias obligatorias; o sea, el bendito IAR (internado anual rotatorio).

Esto que parece tan fácil de entender, aparentemente no lo es; o a lo sumo no lo es para la manga de pelotudos que son los que me piden favores:

-          Chee, te reee felicito, me enteré que te recibiste!!!
-          Ehh… gracias - ¿y esta quien mierda era?
-          Sabes que me pidieron un certificado para hacer deporte…
-          Ahh, que bien…
-          Si… - mira como esperando algo
-          Mirá que yo no tengo matrícula todavía
-          Queda desencajada  - No, no hay drama, igual no lo decía por vos… Bueno, te voy dejando que se me hace tarde.

También creen que yo trabajo en el lugar donde hago mi IAR. Si supieran que en realidad casi nadie me registra ahí, se darían cuenta que no puedo conseguirles lo que pretenden que les consiga.

-          Ay, vos estas haciendo las prácticas en Sarasa, no?
-          Seee – Esta viene de mangazo seguro
-          Sabes que la Encrinóloga (asumo que es endocrinóloga) me mando hacer unos estudios de la tiroides
-          Mirá que bueno…
-          ¿No me podes sacar turno?
-          ¿?

Como vas al hospital todos los días también te piden que les des medicamentos gratis. Primero, si consigo medicamentos me los quedo yo. Segundo, no soy tu mula para llevarte cosas gratis. Tercero, compratelos vos (tampoco te voy a hacer receta porque NO TENGO MATRICULA TODAVIA!!).

También es común que crean que ahora que sos médico sabes absolutamente todo. Es como si el día en que te recibiste hubiera sido un punto de inflexión en donde a partir de ahí o te bajó un aura de conocimiento o fuiste poseído por el alma de Hipócrates. No sé que piensan, pero suponen que pasaste de saber nada a ser un experto en cualquier problema que ellos pudieran tener: desde un pedo atravesado hasta un tumor cerebral.

-          Che, sabes que a mi hermano pobre, le detectaron un problemita en la cabeza. Lo está viendo el neurólogo.
-          Uhh, que cagada… (pobre tu  hermano, pero la verdad me importa tres huevos)
-          Mirá, te traje la tomografía a ver que opinas

Te traje la tomografía a ver que opinas?? O sea, a quien le entra en la cabeza que un pobre recién recibido puede opinar sobre un diagnóstico o tratamiento que en este caso debe instaurar un neurólogo? Quizás el paciente tenía un problemita ahí arriba pero que a su hermana no le subía agua al tanque tampoco, no me hace falta ser neurólgo para darme cuenta.

También creen que los podes diagnosticar sin siquiera revisarlos, sin pedirles estudios complementarios, sin nada. Esto no lo puedo hacer ni yo ni lo puede hacer un médico con 30 años de experiencia. Vienen y te dicen:

-          Ay, sabes que hace 4 meses que cuando voy a hacer caca me duele el oído, ¿que puede ser?

Ahí es cuando tratas de pensar donde corno encajan esos síntomas extraños en algo que alguna vez hayas leído. Pensas y pensas,  y no aparece nada. Si estas un poco perseguido te desesperas porque sentís que no sabes y que los 7 años en la facultad fueron al pedo. Además, tenes que darle una respuesta que calme un poco la ansiedad. Porque créanme que aunque haga 4 meses que le duele el oído cuando caga va a querer saber el por qué en el momento en que te lo pregunta.  Ahí es cuando te dan ganas de decirle, “es porque tiene mierda en la cabeza señor, y el acto defecatorio la moviliza y le produce la otalgia”, pero te contenes. En el mejor de los casos le terminas diciendo que para saber eso hay que hacer estudios y que tiene que ir al especialista (que elija si empieza por el otorrino o por el proctólogo).

Otros  asumen que como sos una persona joven y ya estas recibido, entonces no tenes quilombos. Me pasa en el natatorio que gente del personal entra al consultorio y me dice: “Vos si que no tenes problema ehhh!!”. ¿Y que carajo sabes si tengo o no tengo problemas?

O te miran de reojo y en la cara les podes leer: “Que pendejo hdp, ya debe estar forrado”.  Piensan que como ya te recibiste debes estar levantándola en pala.
¿A vos te parece que si estuviera forrado seguiría trabajando en la pileta de mierda esta donde me pagan dos mangos con cincuenta la hora?

Y volviendo a lo del principio, no entienden como es eso de estar recibido pero no. Después de haberles explicado con lujo de detalles y estar casi seguros que entendieron todo, te preguntan: “pero entonces, ¿sos o no sos médico?”. O sea, no me importa lo que creas que soy, lo único que me importa es que te quede claro que no me podes pedir nada todavía. En definitiva, eso es lo único que quieren saber.

Si esto es lo que vivo aun siendo un “profesional” no matriculado, no me quiero imaginar lo que voy a tener que pasar cuando sea médico con sello en mano.

viernes, 9 de marzo de 2012

DOS MANERAS DE VER LO MISMO


Hoy quiero compartir con ustedes dos cartas ficticias: una escrita por una mujer de 53 años podrida completamente de los médicos y que descarga su furia en el escrito que les presento. La otra es de un médico, también maduro, que desconociendo la carta original parece refutar uno a uno los argumentos de la enojada cincuentona.
Porque la realidad depende del cristal con que la mires, para vos: ¿Quién tiene la razón?

CARTA DE LA PACIENTE:

No soy más que una paciente indignada, como tantos otros. Ya me pudrí de los médicos, y no titubeo al decir que son todos unos hijos de puta, literalmente; yo sigo insistiendo con esto aunque me digan que exagero. Estoy convencida que desde el primero hasta el último nacieron para cagarnos la vida a nosotros, los pacientes. Creo que ya desde la facultad los forman para ser desgraciados ¿Qué otra cosa podría decir? Hay hechos innegables que lo prueban.
Sino ¿Por qué nos hacen esperar tanto cada vez que vamos a consultarlos? Encima que una se siente mal (y por eso va) tiene que escuchar que siempre están ocupados, que siempre están atendiendo a otros pacientes, que siempre hay una ambulancia que oportunamente llegó a último momento y nos cagó el lugar. Claro, si nos quejamos en este punto nos tildan de malas personas que lo único que queremos es ventajear al pobre infeliz que andando en moto se partió la cabeza con el cordón de la vereda. Ellos no saben que nosotros ya nos dimos cuenta que esas son solo excusas. ¿Qué se piensan, que no sabemos que detrás de esa bendita puerta que dice “guardia” están comiendo, durmiendo, tomando mate y hasta cogiendo? ¿Qué en las ambulancias seguramente les llevan alcohol, más comida y vaya a saber qué cosas más para alimentar sus perversiones? Por favor, a mí no me engañan más.
Encima, una vez que por fin entras y les decís que te duele algo, te miran raro. Flaco, si supiera lo que tengo no te vendría a molestar, solo que ¿Sabés qué? me siento mal. ¿Yo que sé si el dolor de pecho que tengo es o no un infarto? El médico sos vos y es tu obligación aclarar esa duda que me carcome. Aunque a veces parece que yo supiera más que algunos (y eso que ni el secundario terminé); con un poco que busco en internet le rompo el culo a cualquiera.
Y como para tapar que no saben nada usan palabras difíciles de entender, cosa que después me las olvide y no pueda buscarlas para checkear la información. Cuando fui por el dolor de pecho primero me cagaron a pedos porque hacía 10 días que lo tenía. Encima que me tengo que bancar tanto tiempo el dolor me preguntan ¿Y por qué no consultó antes? ¡Es obvio por qué no consulté! ¿Quien quiere estar horas esperando que un imbécil lo atienda? Es preferible esperar que se pase solo, o ir a la farmacia y que me den algo. En la farmacia nunca te atienden mal. Volviendo al tema, me dijeron que tenía osteonosecuanto. Para mí que cuando salen con esas cosas me están metiendo fruta y lo único que quieren es dejarme callada.
Aparte les pedís por favor que te manden hacer una placa o un laboratorio y te miran como si los hubieras pisado. Cada vez que voy a la guardia siempre me dicen: ESTO NO ES PARA LA GUARDIA. Pregunto yo ¿Y qué es para la guardia? ¿Mis dolores de pecho recurrentes no merecen atención? Te digo una cosa, médico, por si me lees: acá viniste a laburar, así que tenés que ver todo lo que te llega. Si te molesto disculpame, pero ¿Sabés qué? Yo te pago el sueldo y a la mayoría le pagué la facultad con mis impuestos así que haceme el favor, dejá de rascarte el higo y laburá. Estatales de mierda tenían que ser.
Ojo que cuando vas a un lugar privado es lo mismo, te tienen esperando como ganado. Como les dije antes, creo que eso es por el entrenamiento que reciben de entrada, ya les enseñan a ser déspotas desde que arrancan. Te dicen que es para consultorio. Bárbaro, fantástico ¿Y cuando me den turno para dentro de un mes qué hago? Me voy a mi casa con el dolor y hago lo que ustedes no quieren que haga: pasar por la farmacia y comprarme algo. Después me cagan a pedos sin importar lo que compre. Aunque consiga el mismo medicamento que me puede dar otro de los de ustedes siempre va a estar mal, porque me lo da el farmacéutico. ¿Qué les pasa con los farmacéuticos?
Además, se quejan que todos les mentimos. ¡Si cada vez que les decís algo te retan como si tuvieses 5 años! Según el criterio de los médicos si te duele la panza es porque tomaste una copita de alcohol o te comiste una porción de torta. ¡Como si ellos no comieran! La otra vez una gorda infernal me dijo que tenía sobrepeso. ¿Y quién es ella para decirme que tengo que bajar unos kilos? Mami, primero mirate al espejo antes de dar indicaciones. Como la vez pasada, que a mi marido el cardiólogo fumando le dice que tiene que dejar de fumar. ¿Estoy loca o habría que matarlos a todos?
El hecho que la gente no les importa es más que obvio. No les produce nada pinchar o masacrar al que tienen adelante, al contrario es como si lo disfrutaran: “Ahh, vos querías que te atendamos, tomaaa, comete una inyección”. No importa que sea un nene, una vieja o cualquiera. Para mandarte a hacer cosas dolorosa parece que hicieron un posgrado.
Siempre tienen una excusa. Y anda a hacerles más de dos preguntas seguidas si tuviste la mala leche de quedar internado, se enojan y seguro te lo terminan cobrando de alguna manera. No se porque tienen tanto apuro cada vez que te vienen a ver, yo creo que o quieren volver al mate o nos muestran un adelanto de lo que nos darían si les pagáramos en efectivo. Pero acordate, garrapata inmunda de hospital público, que yo te pago el sueldo todos los meses.
Cuando por fin conseguís a uno que mínimamente te explique lo que te va a hacer (que creo tengo derecho a saber), lo hace como si te hablara desde arriba del obelisco. ¿Quién te crees que sos? ¿Porque tenes un título me podes tratar como si yo fuera menos? Deberían tomar un curso de humanidad antes de empezar a ejercer.
Otra cosa que odio de ellos es que se creen dioses, se creen todopoderosos. Si te curan es porque son los mejores y un poco más les tenes que besar los pies (te recuerdo que tu trabajo es curarme) y si no te curan es porque caíste dentro del porcentaje de los pacientes que no responden al tratamiento. O sea, se lavan las manos. Y claro, Dios no se equivoca.
Las enfermeras son otras. Francisca, el personaje de Gasalla es un poroto al lado de ellas. Están aliadas a los médicos y más de una los sigue de atrás como perra en celo. No se salva ni una, las más jóvenes son unas aprovechadoras y trepan más que una enredadera, y las más viejas son unas brutas ignorantes que las sacas de poner una intramuscular y hacen agua. No tienen delicadeza, no entienden que le están clavando la aguja a una persona y no a una naranja. No hay una que me caiga bien, las odio.
Pero quédense tranquilos con su despotismo, porque ¿Saben qué? dentro no mucho tiempo todos ustedes van a ser reemplazados por robots que ni te van a mirar mal, ni van a juzgarte ni se van a equivocar, porque, si señores médicos, ustedes se equivocan y mucho. Háganse cargo de lo que hacen y tengan cuidado porque, como les digo, dentro de poco van a ser obsoletos.

CARTA DEL MÉDICO:
¿Usted pensaba que los médicos solo tenemos obligaciones? Bueno, entérese que no, también tenemos derechos, como cualquier ser humano. Es un hecho más que cierto que ustedes solo conozcan lo que tenemos que hacer (o piensen que tenemos que hacer), pero no nos dan el menor crédito y lo único que quieren es que seamos esclavos suyos, que solo estemos a su pendiente.
Señor, señora, le cuento algo que quizá no sepa: su médico es humano. Probablemente alguna vez se sienta cansado o durante las 24 hs que está de guardia tenga ganas de hacer pis o caca. Seguramente se detenga para comer o tomar líquido ya que, hasta hoy en día y a pesar de los avances tecnológicos, siguen siendo necesidades fisiológicas inevitables. Le recomendaría entonces, que no usase esto último como un insulto:
-¡Seguro que no atienden porque del otro lado están morfando!
Afirmativamente, tenga la certeza que en algún momento el médico estará morfando. Si su deseo ante la falta de obtención de lo que cree que es urgente (y que seguramente no lo es ya que carece de todo criterio médico, aunque lea wikipedia) es que el doctor muera de inanición, allá usted. Los que usted no entiende es que si llega una emergencia REAL el médico cortará el almuerzo o la cena, sólo que su constipación de una semana no es suficientemente importante como para motivarlo.
Otra salvedad: los médicos también son seres imperfectos. Desde que nacen tienen dos manos, dos piernas, una boca y un cerebro y no logran duplicar ninguno de estos órganos en el transcurso de su vida. Debido a ello, están capacitados para hacer una sola tarea a la vez. Otra cosa que todavía no pudo ser solucionada por la ciencia, cuestión de fábrica ¿Vió?
Tampoco tienen la capacidad de hacer magia. No saben multiplicar camillas, como lo haría nuestro señor Jesucristo, de manera que lo único que pueden hacer es limitarse a atender en las que tienen (todavía no está bien visto acostar a dos pacientes en la misma, solo dennos tiempo). Imagínese que si no tienen la destreza para hacer aparecer una camilla, menos podrán hacer aparecer un tomógrafo; entonces, si en la guardia donde usted se fue a atender no hay tomógrafo, por más que insista, patalee y haga berrinche,  no hay manera que el médico le saque uno de abajo del guardapolvo o que lo mande a construir mientras tanto.
El médico no es todólogo. Por algo existen las especializaciones, como un intento de dividir el estudio de algo tan complejo como es el cuerpo humano y que como resultado de esto se formen profesionales que sepan atender de la manera más correcta las distintas patologías. Créame que si le opera la mano un cirujano de mano, es por su propio bien y no porque tiene ganas de joderle la vida. Entonces le pido por favor que no insista para que atienda a su niño de 6 años por una fractura de muñeca si yo no soy ni traumatólogo ni pediatra (ni traumatólogo pediátrico). ¿O acaso se le ocurriría pedirle a un abogado penalista que la divorcie de su marido?
A su vez, tampoco soy el secretario del especialista que necesita. Si usted no encuentra al profesional que busca no venga a decírmelo a mí que no tengo nada que ver. Créame que lejos estoy de salir en la búsqueda desesperada de quien usted requiera. Le sugiero que intente por otro lado.
Pasando a otro tema, el médico puede negarse a atenderlos. Ya estoy imaginando los ojos abiertos como huevo frito y la mirada desencajada pensando, “No puede ser! Si juraron por Hipócrates!!” mientras leen estas líneas. Siempre y cuando pueda dar un justificativo adecuado para ello, puede no hacerlo Y ESTO NO ES ABANDONO DE PERSONA. Abandonar una persona es dejarla morir a sus suerte y  también le cabe esta figura legal a quien atropella y huye dejando al injuriado mal herido o al remisero o taxista que no quiere subir a una persona ensangrentada para que no le manche el auto dejándola morir. Hay abandono de persona si el médico no atiende a alguien cuya vida corre riesgo. Pero si la persona amedrenta al médico, lo agrede o simplemente le produce tal rechazo que le es imposible atenderlo, tiene el derecho de derivarlo a otro profesional.
Los médicos no son Superman. Esto es, no tienen por qué arriesgar su vida para salvar la ajena. O mejor dicho, no están obligados a hacerlo. Para eso existen los bomberos, los policías, los rescatistas y otros piscópatas. No puede pretender que su médico se meta en un edificio prendido fuego a buscar a un herido, que atienda en la calle a alguien completamente ensangrentado sin guantes o que le haga respiración boca a boca a una persona si de la misma le sale sangre. ¿Usted no tiene miedo de contagiarse HIV o alguna hepatitis? El médico también.
Tampoco tiene la obligación de curarlo. Su tarea es desplegar todos los recursos necesarios y más idóneos disponibles para hacerlo, pero no puede asegurarle una cura. Es más, me atrevo a ir más allá y decir que quien hace esto es un chanta. Es fácil echarle la culpa al médico cuando el tratamiento falla, pero sepa que la medicina no es una ciencia exacta, que no es matemática. El trabajar con personas y no con objetos hace que en medicina 2 + 2 sea 5. Entonces, no culpen siempre a quien es más fácil culpar y hagan un poco de autocrítica. ¿Qué culpa tiene el médico si te agarraste una faringitis de la ostia porque en la anterior dejaste el antibiótico a los 3 días cuando te dijo expresamente que lo tomaras por 7 aunque te sintieras bien? Ahora bien, ¿Su médico puede equivocarse? Por supuesto que puede. Como ya dije antes, es humano. Pero que un tratamiento no funcione no siempre es sinónimo de error ajeno. Si lo que estuvo tomando no lo curó, chárlelo nuevamente con el profesional y si usted considera que el mismo es un imbécil no lo dude y haga una consulta con otro. ¿Qué le hace pensar que si puede haber abogados o ingenieros estúpidos o ineptos no puede haber médicos con las mismas características? Pero ojo, no porque otro profesional le diga que el tratamiento que hizo estuvo mal significa que así sea. Siempre hay gente dispuesta a hablar mal de otros colegas sin importar la razón.
Por último, quiero hablar de las obligaciones. El médico tiene la obligación de intentar curar, sin distinción de raza, sexo, edad o pensamiento de cualquier tipo (aunque en algunos casos quisiera matar en vez de curar, en general se contiene). Si no puede hacerlo debería intentar mitigar el dolor. Y si no hay nada para hacer, debe acompañar hasta donde el enfermo lo solicite. No debe prometer una cura, porque sería en muchos casos generar falsas esperanzas. Debe respetar ante todo la vida de su paciente, y guardar bajo secreto la información que éste le brinde. Y por sobre todas las cosas debe amar a su profesión por que únicamente de esto mismo depende el éxito que en ella tenga, llamándose como tal al ejercicio cabal del mismo, mas allá que simultáneamente sea su medio de subsistencia.

lunes, 5 de marzo de 2012

DERRIBANDO MITOS MÉDICOS


El objetivo de estas líneas es, como lo dice el título de la entrada, derribar una serie de mitos médicos que si bien su origen nos es oscuro sabemos que están en el común de la gente y que son tomados como verdades absolutas cuando en realidad son todo lo contrario. Ojalá usted le pueda sacar provecho a su lectura.

MITO Nº 1: “La fiebre es una emergencia”
Es muy común que un paciente (mujer generalmente, histérica) golpee la puerta desesperadamente y cuando entre diga:

Madre del paciente: -¡Mi nene tiene mucha fiebre, casi 40! (el nene tiene 20 años, las pelotas le cuelgan por debajo de la rodilla y tiene más pelos que king kong pero mira con cara de cordero a punto de ser degollado)
Médico: - Ajá. ¿Cuando se la controló?
Madre del paciente: -No se la tomé, pero ¡¡Tóquelo!! Está muy caliente, haga algo por favor que seguro va a tener una convulsión
DERRIBANDO EL MITO Nº 1: La fiebre no es una emergencia. Cuando va a una guardia a exigir que lo atiendan por fiebre, lo mínimo que debería hacer antes es... controlar la temperatura. Ah, y señora histérica que lleva a su “nene” de 20 años: su nene puede hablar, no necesita de usted, la fiebre nunca dejó mudo a nadie. Con respecto a las convulsiones febriles, sólo se registran en la niñez y son completamente benignas. Así que, tranquilícese!

MITO Nº 2: “Toda fiebre hay que medicarla”
Paciente: -Vengo porque tengo mucha fiebre
Médico: -¿Cuanto tuvo?
Paciente: -Me la controlé recién, tengo 38,5º C
Médico: -¿Le duele la garganta, los oídos, alguna muela, tiene diarrea, tos, mocos, alguna herida reciente, molestias para orinar?
Paciente: -No, nada de eso
Médico: -Bueno, tome algún antitérmico y cuando tenga algún otro síntoma vuelva
Paciente: -¿Cómo, no me va a dar ningún antibiótico?
DERRIBANDO EL MITO Nº 2: NO!!! No lo voy a medicar señor, simplemente porque no sé de donde viene la fiebre. Y por más que le haga un análisis de sangre, un sedimento urinario y una placa cabe la posibilidad de aún no saber que le pasa. Si la fiebre es de  una gripe que va a dar sintomatología mañana entonces hoy no le voy a encontrar nada. La fiebre, señoras y señores, es un signo y nada mas, no la certeza absoluta de una infección bacteriana, que es el único motivo por el cual justificaría dar un antibiótico.
Además, ¿Para qué va a un médico a exigir un medicamento que es de venta libre (lamentablemente)? Si cree que tiene que tomar antibióticos, allá usted, pero no quiera forzar al profesional a hacer algo que no está indicado hacer.
MITO Nº 3: “Durante toda tu vida te pueden salir 7 forúnculos”
DERRIBANDO EL MITO Nº 3: En este no les voy a poner ejemplo. Sinceramente desconozco el origen de semejante estupidez, pero cuando la gente me cuestiona indignada porqué ya le salieron como 10 forúnculos si solo pueden salir 7,  yo siempre me hago la misma pregunta. ¿Por qué 7? ¿Será en referencia al número divino? ¿Será que Dios nos manda solo 7 forúnculos por vida porque más no seríamos capaces de tolerar? ¿No se les ocurre que les salen forúnculos a repetición porque tienen colonizada la piel por un bichito y que les van a reaparecer 45577 veces a menos que se traten con el antibiótico correcto?
MITO Nº 4: “Todo dolor de cabeza es un ACV (accidente cerebrovascular)”
Con esto no quiero hacer apología de la no consulta. Si una cefalea es lo suficientemente fuerte merece atención. Pero he visto pacientes concurrir a las 5 y media de la mañana consultando por una cefalea de 20 minutos de evolución después de haber pasado toda la noche jugando a los videos juegos. Y la pregunta obvia es:
Médico: -¿Tomó algún analgésico?
Paciente: Obvio que no!! ¿No dicen los médicos que no hay que automedicarse?

DERRIBANDO EL MITO Nº 4: Por supuesto que no hay que automedicarse cuando lo que se automedica es una infección o cuando se puede tapar un posible abdomen agudo, pero ¿Qué clase de estúpido no se toma un analgésico antes de salir a las 5 de la mañana a una guardia y esperar media hora a que lo atiendan para que le digan: tómese un ibuprofeno y si no se le pasa vuelva? Todo dolor de cabeza es un dolor de cabeza hasta que se demuestre lo contrario.
MITO Nº 5: “Todo dolor de pecho es un infarto”
Este es uno de los principales motivos de consulta en todas las guardias que se suma a una dosis importante de angustia por parte del paciente y de toda su parentela. La palabra infarto o el simple pensamiento de su posible existencia motiva una consulta apresurada y cuasi histérica. No importa que el paciente sufra del mismo dolor hace 25 días y que antes no le haya dado bolilla, que se le haya caído encima un armario o que ya no tenga más el dolor y venga a hacerse un “diagnóstico retrospectivo”. Siempre es un infarto, siempre se va hacia el brazo izquierdo y siempre hace falta hacer un electrocardiograma.
DERRIBANDO EL MITO Nº 5: Hay más de 100 causas de dolor torácico. Otra vez, la idea no es que no consulten, pero NO TODO DOLOR DE PECHO ES UN INFARTO.  Relájense un poco, tengan paciencia y no soliciten un electrocardiograma por cada dolor torácico que tengan, porque es el médico quien debe determinar cuando es necesario hacerlo.

MITO Nº 6: “El farmacéutico receta”
Un dolor de cabeza no se automedica, pero una supuesta neumonía que en realidad es una bronquitis (sólo que ni el paciente ni el farmacéutico lo saben) consulta por guardia después de haber probado la mitad de los antibióticos que están a la venta en el mercado. Todo gracias a la excelente predisposición comercial de nuestro buen amigo el señor farmaceútico. Ni hablar que a pesar que es un conocido, el boticario le enchufó todos los antibióticos más caros, desconociendo si el paciente es alérgico o si la función renal está en condiciones adecuadas. Con tal de no ir al médico se vende cualquier cosa!
DERRIBANDO EL MITO Nº 6: Aún en el caso en que los atienda un farmacéutico matriculado (la mayoría de las veces el que está detrás de un mostrador es un empleado que tiene igual o menor idea de farmacología que ustedes mismos), el boticario está habilitado para comprar, vender medicamentos y preparar recetas magistrales en el caso que quiera hacerlo. De ninguna manera está apto para diagnosticar y menos para recetar medicamentos que debieran venderse solo con receta. Si un farmacéutico está muy predispuesto a intentar curarlos, desconfíen... seguramente es un buen comerciante. Y por favor, no comprometan a la pobre gente honrada que trabaja en las farmacias preguntándoles: “Me duele la garganta, ¿Qué tomo?”, porque seguramente saldrán con amoxicilina en el bolsillo, unos cuantos pesos menos y con el problema sin solucionar.

MITO Nº 7: “La lavandina mata todo”
La lavandina es un buen desinfectante, eso nadie lo duda. Pero cuando en el envoltorio del envase dice: “Sólo para uso externo”, se refiere a SUPERFICIES.
DERRIBANDO EL MITO Nº 7: Para que quede claro, la lavandina no sirve para curar los hongos de los pies, tratar herpes ni desinfectar heridas. Se usa  para desinfectar superficies y potabilizar el agua. Sólo esa es su funcionalidad.

MITO Nº 8: “Si te pica la cola es que tenés parásitos”
Este no sería tan terrible si no estuviera asociado a otra práctica folklórica. ¿Qué hacen habitualmente los pacientes cuando les pica el ano? Comen ajo para matar a los parásitos. El ajo, en realidad tiene sustancias (en baja cantidad) que matan a los bichitos, pero hete aquí que habitualmente el prurito que tienen es causando por una bonitas hemorroides en proceso de cicatrización. El ajo es un muy efectivo irritante de las mismas, con lo cual, el supuesto remedio termina siendo peor que la enfermedad.
DERRIBANDO EL MITO Nº 8: Si le pica el culo... consulte a su médico
.
MITO Nº 9: “Si te quemás con lo que sea te tenés que poner pasta dentífrica encima”
La pasta dentífrica, que yo sepa, es jabón con gusto a menta o lo que fuese. ¿Por qué va a ser útil para calmar el dolor de una quemadura? Si la misma es lo suficientemente importante, ¿Saben lo que pasa cuando consultan? Pasamos un largo rato fregando la piel quemada (imagínense el dolor) para sacar la bendita pasta que para el caso, no solo no calmó nada el dolor sino que terminó por aumentar el daño.
DERRIBANDO EL MITO Nº 9: Ante una quemadura pequeña e insignificante haga lo que quiera, nada va a pasarle. Si la quemadura es mayor o le duele mucho, consulte y no se ponga nada encima.

MITO Nº 10: “Los bebés nacen por obra y gracia de algún milagro”
Una pregunta obligada por parte del médico cuando tiene delante a una mujer en edad fértil para descartar patologías y/o recetar medicamentos es: ¿Posibilidad de estar embarazada?
Y uno encuentra todo tipo de respuestas ante esa simple pregunta:
-Ehh, No se.
-Creo que no, no estoy segura
-No me acuerdo cuando me vino
-Casi siempre me cuido
DERRIBANDO EL MITO Nº 10: Los embarazos no ocurren porque sí. Señora, pequeña doncella, jovencita, es muy sencillo. Si usted mantiene relaciones sexuales, sin importar que haya sido una sola en todo el mes o la primera en su vida, o que su pareja haya eyaculado fuera (excluyéndose por supuesto el sexo oral o anal) y sin el uso de un método anticonceptivo (preservativo durante toda el acto sexual sin que se haya producido ninguna rotura y/o fisura, anticonceptivos sean orales o inyectables o DIU), USTED PUEDE ESTAR EMBARAZADA!

MITO Nº 11: “Cuanto más suero pase, mejor”
¿Por qué cuando un paciente está internado o en observación en guardia abre la ruedita del suero para que pase mayor cantidad de líquido y ni bien se termina llama a la enfermera para que le agregue otro?
DERRIBANDO EL MITO Nº 11: La velocidad de pasaje del suero está ajustada según el plan del tratamiento que pone el médico y se mide por cantidad de gotas por minuto. Si el paciente necesita mucho líquido y que este pase rápido el médico se lo indicará así, y sino no. Así que, por favor no toque el suero, nos ahorrará trabajo a nosotros y a las enfermeras y evitará complicaciones en el tratamiento.
MITO Nº 12: “El médico reconoce las drogas por las formas de las pastillas”
Es muy común que los pacientes, al no recordar el nombre del medicamento que toman, intenten describírnoslo para que nosotros adivinemos cual puede ser: “Es una pastilla chiquita, redondita y blanquita”, dicen, mientras hacen formas inentendibles con las manos que intentan describirnos la anatomía de dicha preparación.
DERRIBANDO EL MITO Nº 12: Piensen que es imposible que el médico tenga en su mente todas las presentaciones de los diferentes medicamentos, y aunque los tuviera muchos de ellos son muy similares (o directamente iguales) entre sí. Entonces, por favor, recuerde con qué está medicado o en todo caso escríbalo en un papel y téngalo siempre en su billetera.

MITO Nº 13: “Durante la menstruación no se puede bañar”
Si bien es algo que hoy se ve cada vez menos, antes era muy común que a las pequeñas que recién comenzaban a menstruar no se les permitiera bañarse. Este mito era arrastrado de generaciones pasadas y perpetuado a las futuras, alimentado por la falta de conocimiento. Y siempre se rumoreaba que a alguien le había pasado algo malo por transgredir la prohibición: “Una vez una mujer se bañó, se le cortó la regla y toda la sangre se le fue a la cabeza”. Y aunque a esa mujer nadie la había conocido, el mito se seguía perpetuando.
DERRIBANDO EL MITO Nº 13: Báñese y deje bañar tranquila a sus hijas, el agua no les va a causar un ACV.

MITO N° 14: “Aspirina, Alplax e Ibuprofeno no se cuentan como medicamentos”
Paciente: -Vengo porque estoy cansada hace unos días, tengo muchas ganas de dormir, me siento floja.
Médico: -Ajá (y procede a hacer el interrogatorio), ¿Tomás alguna medicación?
Paciente: -No, nada
Médico: -Bueno, te voy a mandar a hacer estos análisis. Te venís a sacar sangre la semana que viene y cuando los tengas me los traes.
Paciente: -Buenísimo, justo que tengo que venir al psiquiatra.
Médico: - ¿Estas viniendo al psiquiatra?
Paciente: -Si, porque me está ajustando la dosis del Alplax
Médico: - …

DERRIBANDO EL MITO N° 14: Señores pacientes, cuando el médico les pregunta qué medicamentos toman díganle todo lo que toman. Incluyan preparados, hierbas, tés, y no obvien nada. Les va a evitar hacer cosas innecesarias.

MITO N° 15: “Si no cogés, te salen pornocos”
Traducido del lenguaje burdo a otro un poco más académico vendría a significar que toda persona que tiene granos de pus en su cara adolece de vida sexual.
DERRIBANDO MITO N° 15: No hay sustento científico para semejante estupidez, pero alcanza para ser motivo de burla del pobre adolescente que a falta de tener que soportar su cara llena de pústulas es burlado por no tener sexo (y si encima es verdad que no tiene,  padece doble).
Ah, y tampoco salen pelos por darle una mano a un amigo.
Les dejo el último de yapa. “Si las presiones se juntan, te morís”. Para algunos pacientes no importa el valor de la máxima ni el de la mínima, podes tener 220/110, lo único que hay que tener en cuenta es que no se  junten. Es más, algunos dicen que hay quienes se les junta tanto la presión que la máxima casi pasa a ser mínima y viceversa. Saquen sus propias conclusiones.
Espero que esta información le haya sido útil. No crea que escribo estas líneas por una cuestión altruista. Que usted, querido lector, comprenda y maneje estos datos, hará que la vida de todos los profesionales de la salud sea más fácil.